4.8.09

-¿Por qué se ríe? - preguntó con fastidio
-Me río para no morir una vez más
- Qué cosa tan ridícula
- No lo es. Fíjsese. He perdido cinco vidas; tres en peleas callejeras; dos cayendo del mismo árbol, y esta tercera será el destino, dijo mientras se descostillaba en el suelo
-Pero, ¿no le parece que debiera esperar la muerte de una manera más digna? - juzgó el primero
- No lo creo, estoy a gusto en este papel de bufón
- Entonces la suya será una versión edulcorada de la muerte real, será, la versión descremada, desnatada
-Será una versión de claque, grotesca, y no carente de cinismo
-Si usted lo dice,
-Considérelo un desafío - lo azuzó

Acto seguido se trenzaron en pelea de garras y dientes afilados. De gritos y saltos, de tumbos, sangre y orejas cortadas. Luego se oyó un maullido profundo y más tarde el silencio rompió en una risotada. Esa tarde el azar, la estadística, o dios en sus múltiples representaciones, no pudieron explicar por qué el gato que reía primero también reía último.