-¡Jola, jola!, irrumpió en la reunión el gato locutor impostando el maullido.
-¡Jola,¡¿pero cómo estás?!, le respondió ella tratando de ser más correcta aún.
Las haches pronunciadas son una verdadera debilidad para los felinos radiohablantes. También lo son las erres que no abundan en los maullidos, pero se destacan en las propagandas de carburantes, en las carreras de automóviles y en los deportes en general.
"Qué raza tan curiosa" se le oyó insinuar a un gato antropólogo que vagaba por ahí al tiempo que arriesgó, "es interesante como esta especie valora más la forma que el fondo".
-¡Jasta luego!, dijo él engolando un poco el maullido
-¡Jasta pronto!, sonrió ella.